A diferencia de muchos narradores, a mí no me contaron cuentos de pequeña pero parece que estaba siempre metida en las conversaciones de "los mayores..." y supongo que cuando me enteraba bien, esto me hacía crecer y cuando no, esto me llevaba a imaginar... Pero a veces me mandaban a mi cuarto, y entonces sabía que los mayores tambien tenían secretos.
En mi cabeza de niña se mezclaban cuentos, la historia enseñada en la escuela y las historias de la familia... un hilo, muchos nudos...

¿Por suerte será que llegué a Madrid hace unos veinte años?
Diría que sí.

¿Será por casualidad que una noche descubrí una contada en un café?
Diría que no.

Reconozco que no entendí todas las palabras pero sí entendí las historias en general.

¿Comó?
Será el encanto de los cuentos.

Gracias a los cuentos realmente aprendí el castellano. Luego, poco a poco, al tiempo que preparaba mis contadas en castellano para el público que se reúne aquí en los cafés, contaba en francés en escuelas (alumnos desde infantil hasta la Universidad, en Escuelas Oficiales de Idiomas...), en bibliotecas, en teatros... y entonces mi peculiaridad sigue siendo este lazo profundo entre la lengua y las historias.

Brigitte Arnaudiès
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